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Un enfoque motivador

Publicado por:Ana Brenes

Gran parte de la experiencia humana va unida a la música. Nos acompaña en los viajes, mientras hacemos deporte, vamos de compras, también mientras nos relajarnos o en las fiestas y celebraciones. Según los antropólogos, aprendimos a cantar antes que a hablar. Porque aseguran que es más fácil comunicarse por medio de una combinación de sonidos con una melodía, armonía y ritmo que por medio del lenguaje. Es una hipótesis que no podemos probar, pero lo que está claro es que la música está muy conectada al lenguaje. Juega un papel importante en la adquisición de la primera lengua, por medio de baladas, canciones infantiles y canciones de cuna. Además, las historias de las primeras comunidades y las odas se transmitían de generación en generación por tradición oral y acompañadas de música, antes que se creara la escritura. Así surge la poesía épica y las baladas que constituyen el origen de la literatura, ¿verdad? 

Ya sea para la primera lengua como para la adquisición lingüística, la música va conectada a prácticas comunitarias y sociales. Aprender español con música nos ayuda a crear espacios para aprender en comunidad, para compartir el aprendizaje. Si usas la música como recurso didáctico estás creando oportunidades que promueven el éxito y la confianza. Tus alumnos aprenderán de manera informal, relajada. Como afirma la Dra. Jane Arnold en sus estudios sobre la dimensión afectiva en el aprendizaje lingüístico, “el aprendizaje lingüístico debería involucrar experiencias significativas personales” para motivar al estudiante a que siga aprendiendo dentro y fuera del aula.  ¿Y qué mejor herramienta puedes usar? Aquí te doy CINCO razones para que te atrevas a usar YA la música en clase.

  1. Textos auténticos: Las canciones son ejemplos de lengua reales, accesibles en línea y que ayudan a motivar al estudiante de todas las edades. Suelen tener un lenguaje informal y coloquial que expresa emociones o cuenta historias. Les ayuda a establecer una conexión personal con la lengua meta.
  1. La comprensión auditiva: Escuchar canciones ayuda a desarrollar la comprensión auditiva. El estudiante va adaptando el oído a la pronunciación en la nueva lengua. Se va familiarizando con la fonética y esto va creando confianza y motivando su aprendizaje. 
  1. La pronunciación: Sobre todo para el nivel inicial, el estudiante comienza a repetir los nuevos sonidos, imitando al nativo mientras canta. También se acostumbra a enlazar las palabras y a hablar de una manera más natural. Esta actividad simple promueve la fluidez en la lengua.
  1. La gramática y el vocabulario: Las estructuras gramaticales y el vocabulario se aprenden en un contexto específico. La repetición típica de las canciones con su melodía y ritmo constituyen “drills” auténticos que ayudan a retener tanto palabras como estructuras completas nuevas.
  1. La cultura: Todas las comunidades han desarrollado su propia música, su danza y sus instrumentos para celebraciones de todo tipo. Los estilos musicales como el flamenco, la bachata, la salsa, el bolero o el tango, por ejemplo, forman parte de la identidad cultural de países hispanohablantes a ambos lados del Atlántico. 

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